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¿Cómo prevenir la diabetes en los niños?

La diabetes infantil (Diabetes Mellitus Tipo 1) es una de las enfermedades que más preocupan a los padres. En este contexto, la necesidad de minimizar riesgos a través de la prevención no sólo ayuda a evitar que los más pequeños desarrollen dicha afección, sino que también, desde un punto de vista psicológico, deja salir mucho del sentimiento de culpa que suelen guardan los progenitores en estos casos.

Y es que cuando se detecta la enfermedad -sobre todo en bebés o niños en edad escolar-, los padres suelen culpabilizarse por la alimentación que han dado a sus hijos y por cualquier otro factor que, desde su punto de vista, haya contribuido al desarrollo de la diabetes en sus niños. Sin embargo, de nada sirve mirar atrás.

Una correcta prevención ayuda a los padres a estar informados de los cambios que provoca la diabetes infantil en un niño y a reducir la probabilidad de que la padezcan. De esta manera, en el caso de que lo necesiten, podrán adaptarse y ayudar a sus hijos a comprender qué es lo que les ocurre y cómo enfrentarlo.

Alimentación sana contra la diabetes infantil

Una alimentación sana previene la diabetes infantil

¿Qué debo hacer para prevenir la diabetes infantil?

En cuanto a la alimentación, es recomendable que durante el periodo de lactancia se alargue lo máximo posible. Los “bibes” y leches en polvo contienen altos valores de azúcar que en gran medida son innecesarios para un bebé en la primera fase de su vida; por el contrario, una dieta adecuada debería incluir mucha fibra.

La familia debe conservar una pauta de alimentación saludable y equilibrada, evitando a toda costa los azúcares procesados y las grasas saturadas; además, conviene consumir nada (o muy poco) de bollería industrial y de frituras. Hay que acostumbrar a los niños a comer frutas, verduras, carnes magras y pescado, tanto blanco como azul.

Otra recomendación para prevenir la diabetes infantil es el ejercicio físico. En la actualidad, las nuevas tecnologías aplicadas al ocio hacen que los niños jueguen, estudien  y se relacionen entre ellos desde una silla, sin salir de casa, sin actividad física ni movimiento. Todos deberían dedicar un rato cada tarde para realizar actividades físico – lúdicas o para ir al parque y jugar con sus amigos.

Resumiendo lo aprendido, se puede prevenir y minimizar la probabilidad de que un niño padezca diabetes enseñándole hábitos sanos en todos los aspectos. Sólo así se mejorará la calidad de vida del grupo familiar y se reducirá el peligro que implican ciertas enfermedades.

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